La separación de poderes e impeachment. La maldición de Donald Trump

La separación de poderes e impeachment. La maldición de Donald Trump

Aunque por todos es conocido que el presidente de Estados Unidos tiene una gran cantidad de poder, en verdad no es tal y como nos lo suelen pintar los medios de comunicación. El poder en Estados Unidos está muy repartido entre las tres instituciones principales: la Presidencia, el Congreso y la Corte Suprema, y tienen el poder de contrarrestarse entre ellas.

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Esto es así porque cuando los Estados Unidos crearon desde cero un nuevo país, estaban hartos de la tiranía con la que el rey de Inglaterra les trataba. Por eso, idearon un sistema político en el que fuera casi imposible que el presidente cometiera un abuso de poder frente a sus ciudadanos. Es más, ninguno de los poderes debía estar por encima de los otros dos. No querían que la historia se repitiera y, mucho menos, que fuera en su propio país.

Para asegurarse de que esto fuera así, dotaron a cada rama de poder suficiente para frenar a las otras dos en cuestiones que requieren el consenso de un amplio margen de la sociedad. Incluso, hicieron que cada rama de poder estuviera elegida por electores diferentes:

  • El Congreso de los Estados Unidos (Cámara de Representantes y Senado) es elegido por todos los ciudadanos del país mediante elección directa.
  • La Presidencia y Vicepresidencia es elegida por un colegio de electores elegidos por los ciudadanos. Es decir, los ciudadanos lo eligen indirectamente.
  • Los jueces federales son nombrados por el presidente y ratificados en su cargo vitalicio por el Senado.

Los contrapesos entre los poderes de Estados Unidos

El juego de contrapesos que existe entre los poderes federales de Estados Unidos es un reconocimiento tácito de que ningún poder está por encima de los otros dos. Así, ninguno de ellos puede actuar unilateralmente para aprobar leyes que perjudiquen gravemente los intereses del país. Este juego de contrapesos se denomina “check and balances”.

Cada rama de poder -legislativo, ejecutivo y judicial- tiene la capacidad de vetar a los otros dos en políticas que requieren un consenso especial entre todos los miembros de los tres poderes.

El Congreso de los Estados Unidos frente a la Presidencia

Aunque el poder del Congreso de los EE.UU. más conocido es el de destituir al presidente, lo cierto es que tiene algunos más. En teoría, los tres poderes debían ser iguales, pero el hecho de querer resaltar que en el país rige “el imperio de la ley” hace que el legislativo tenga un poder mayor dentro de estos contrapesos.

La Cámara de Representantes puede levantar el veto del presidente a las leyes que haya aprobado el Congreso con el voto favorable de 2/3 de los miembros de la cámara. Esta cámara, que actúa como cámara baja, tiene 435 miembros por lo que deben votar a favor de levantar el veto 290 representantes. Una vez levantado el veto, el presidente no puede volver a vetar la ley.

El Congreso puede también indagar las acciones del presidente formando un comité de investigación. A lo largo de la historia, ha habido numerosos comités de investigación, pero también el ejecutivo ha intentado protegerse de sus acciones utilizando una herramienta que se llama “privilegio ejecutivo”. Este privilegio es la capacidad del presidente para retener documentación y no dársela al congreso por cuestiones de seguridad nacional.

El Senado de los EE.UU. por su parte, puede negarse a aprobar los nombramientos que haga el presidente, ya que éstos requieren el visto bueno de la mayoría de senadores. Esta cámara también puede negar la ratificación de los tratados internacionales, por lo que no podrían entrar en vigor. Por supuesto, otra manera de detener el poder del presidente y que además es utilizada a menudo es que el Congreso no apruebe los fondos necesarios para aplicar una ley.

La Presidencia frente al Congreso

Como adelantábamos antes, el presidente puede vetar una determinada ley que haya sido aprobada por el Congreso, aunque este puede levantar el veto de la forma que he explicado anteriormente. Pero también tiene otras fórmulas.

Al ser el encargado de aplicar la ley, también puede interpretarla de la manera que el quiera siempre y cuando sea legal. Además, puede convocar a todos los representantes y senadores a una sesión especial en el Congreso.

Pero la Presidencia no es sólo una persona. El sistema de contrapesos también tiene en cuenta al vicepresidente, porque el vicepresidente de EE.UU. es el presidente del Senado de EE.UU. Con su voto, decide los empates que se producen en la cámara, ya que su número, 100 senadores, es par.

El Congreso frente a la Corte Suprema

El poder judicial también entra en estos balances. El Congreso puede modificar el tamaño de los tribunales de justicia,los territorios de las jurisdicciones y el número de jueces de la Corte Suprema, cuyo mandato es vitalicio. Además, puede proponer enmiendas constitucionales y rechazar a través del Senado los nombramientos de jueces federales que haga el presidente.

Al igual que puede hacer con el presidente, el Congreso también puede procesar y destituir a los jueces federales.

La Corte Suprema frente a la Presidencia

Como jueces que son, la Corte Suprema puede declarar inconstitucional las órdenes ejecutivas emitidas por el presidente y también puede emitir las suyas propias.En el caso de que se celebre el juicio del presidente, el presidente del Tribunal Supremo es el encargado de presidir el juicio político del presidente de Estados Unidos., con todo el poder que eso conlleva al poder manejar los tiempos.

La Corte Suprema frente al Congreso

Los tribunales de justicia, sin que tenga que ser la Corte Suprema, pueden declarar que una ley determinada es inconstitucional, por lo que quedaría automáticamente paralizada

Además, de convocarse el proceso de impeachment (o destitución), el vicepresidente no puede presidir el Senado y su lugar lo ocuparía el presidente del Tribunal Supremo.

La Presidencia frente a la Corte Suprema

El presidente de Estados Unidos, como líder del ejecutivo, también tiene poder para frenar al poder judicial, ya que es el presidente quien propone al Congreso los nombramientos de los jueces federales y de los del Tribunal Supremo. Además, puede indultar a los condenados en un tribunal federal y negarse a cumplir las decisiones de la corte.

El Impeachment

En los regímenes parlamentarios -como España o Alemania- para destituir al presidente del Gobierno existe la figura de la moción de censura. Pero en los regímenes presidencialistas, el mecanismo es diferente. Lo es, porque el presidente del Gobierno (o también llamado primer ministro) es la misma persona que el Jefe del Estado. Por eso, requiere procedimiento especial.

En el caso de Estados Unidos, el proceso se inicia cuando un miembro de la Cámara de Representantes acusa formalmente al presidente de Estados Unidos de uno o varios delitos contra el Estado. El artículo 2 de la constitución de EE.UU. especifica que la acusación debe de ser por delitos de corrupción, soborno o traición, aunque deja abierta la puerta para delitos «mayores».

Esta acusación es recogida y registrada por el Comité Judicial de la Cámara, cuyos miembros deciden si se debe proceder o no con el juicio político al presidente.

De resultar afirmativa la decisión, el presidente del Comité Judicial propondrá una resolución llamando a la Comisión Judicial para iniciar una investigación formal sobre la acusación que causaría la destitución.

Todos los miembros de la Cámara de Representantes son llamados entonces a pronunciarse sobre la investigación que haya realizado el Comité Judicial. En el caso de que una o varias acusaciones sobre el presidente tengan una mayoría de votos, el presidente quedará inmerso en el llamado «juicio político», aunque se mantendrá en el cargo de momento.

El Senado, presidido por el presidente del Tribunal Supremo, es el órgano encargado de realizar el juicio político al presidente, para lo que de elabora un reglamento con las cuestiones técnicas por las que se regirá el juicio.

El juicio se lleva a cabo con el presidente representado por sus abogados. Un grupo de miembros de la Cámara de Representantes actúan como fiscales en el juicio, mientras que los senadores actúan de jurado popular.

Una vez celebrado el juicio, el Senado se reúne en una sesión especial privada para discutir el veredicto del juicio, aunque después se celebra una votación pública sobre este veredicto. Con dos tercios del Senado, el Presidente es destituido de su cargo, aunque con una votación adicional, el Senado puede prohibir al presidente que ocupe otro cargo público en el futuro.

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